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Programa de transformación del pajarillo

Birdie -28 Programa de transformación del pajarillo

Programa de transformación del pajarillo

Semana 28

Cómo comenzar a ver que los demás tienen la naturaleza de Buda

Una meditación

Esto tiene la intención de ser una ayuda. Requiere de tu disposición para participar, jugar, explorar, usar tu imaginación, suspender el juicio y estar dispuesto a abrirte.

Quizás hayas escuchado o leído acerca de cómo todo está conectado con todo. A la mayoría de personas en el camino espiritual también les es familiar esto que proviene de la fe cristiana: «ama a tu prójimo como a ti mismo»; o la práctica, en el budismo, de reconocer la naturaleza de Buda en los demás. Quizás has observado algunas resistencias a hacer esto, o te encuentras totalmente incapaz de amar a los demás, especialmente viendo cómo parecen actuar o lo que están haciendo al mundo y a sus criaturas.

A algunos de ustedes les resulta familiar la oración de la Luz Clara del Libro contemporáneo de los muertos. La oración/lectura se muestra completa abajo.

Trabajaremos con esta frase de la oración:

«… todo de lo que he sido consciente es de mi propio juego de consciencia, una danza de luz, patrones de luz girando en extensión infinita, infinidad interminable…»

Durante este programa del pajarillo ya habrás creado en tu hogar un espacio (ojalá ya lo tengas) para ciertas actividades de práctica, un espacio donde te sientas seguro.

Siéntate ahí (o túmbate, según necesites), realiza un par de respiraciones el doble de largas de lo que las harías normalmente. Deja ir todo lo que ocurría antes de este momento y cualquier plan posterior. Si hubiera algunas emociones o pensamientos, permanece presente con amabilidad hacia ellos y permite que sigan su camino. Todo lo que surja en tu consciencia, ya sean pensamientos, sentimientos, sensaciones, o lo que sea, tan solo obsérvalo sin juzgarlo. Recuerda, cualquier emoción que surja en el proceso puede ser recibida con cordialidad y calidez. Quien tú eres, es mayor que cualquier emoción o miedo. Después de un rato, observarás en ti una desaceleración, calma y espaciosidad.

Ahora es el momento de jugar. Comienza a imaginarte con la forma que tienes, solo que tu cuerpo está hecho de luz. No importa cómo se ve la luz para tu ojo interior, con qué forma o colores, con o sin movimiento de la luz. Observa la forma de la luz. ¿Hay algunos puntos especialmente brillantes, puntos oscuros, colores?

Permanece un rato con eso y después imagina que el objeto en el que estás sentado, tu espacio y después la habitación también son de luz, en cualquiera que sea la forma en que la luz aparezca para ti.

Expande la visión de tu ojo interior más allá aún, imaginando la casa, la ciudad, el paisaje completo como luz, todo conectado. Ve más allá de la ciudad, el planeta, el universo, y mira la luz —luz en expansión infinita— de la que todo y todos somos parte, todo surgiendo en el mismo espacio.

Tú, el mundo natural, toda la gente que conoces, toda la gente que no conoces, todos y todo en todas partes está conectado en un espacio que es consciente.

Permanece con esas imágenes por un rato si puedes.

Todo es parte de esa luz existente.

Haz esto un par de veces durante la semana. Habrá un momento en que deje de ser solo «imaginación» y en el que comiences a darte cuenta de su verdad de una forma que sería difícil de describir.

Sin embargo, en tu vida diaria, recordar esto puede significar poder conectar, contigo y con otros, a un nivel más profundo que el de la manifestación externa del habla y la conducta. No importa lo que suceda donde sea; es un juego de la consciencia y todo lo que haces y lo que no haces a cualquiera de sus partes, incluido tú mismo, lo haces a todos. Todo el trabajo que realizas para superar la ignorancia, lo haces para todos. En su base, todo y todos, no importa lo que pienses, o piense tu ego, sobre su aspecto, apariencia y acciones personales, es una manifestación del mismo UNO.

Permanecer conectado con una parte de ti más profunda te permitirá estar en este mundo como un ego menos contraído/reactivo, y más como un ser activo y benevolente en paz consigo mismo.

Este trabajo no significa descuidar tu cuerpo-mente en tu vida cotidiana, simplemente te da un vislumbre del lugar en el cual estar que no está enraizado al mundo tridimensional.

Confrontando la Luz Clara

Ahora yo estoy experimentando la Luz Clara de la realidad objetiva. Nada está sucediendo, nada ha sucedido nunca, ni sucederá jamás. Mi sentido presente del yo, el viajero, es en realidad el vacío mismo, sin cualidades ni características. Yo me recuerdo a mí mismo como el viajero, cuya naturaleza más profunda es la Luz Clara; yo soy uno; no hay otro. Yo soy la vacuidad del vacío, el eterno no nacido, el no creado, ni real ni irreal. Todo de lo que he sido consciente es de mi propio juego de consciencia, una danza de luz, patrones de luz girando en extensión infinita, infinidad interminable, el Absoluto más allá del cambio, de la existencia, de la realidad. Yo, el viajero, soy inseparable de la Luz Clara; yo no puedo nacer, morir, existir o cambiar. Yo sé ahora que esta es mi verdadera naturaleza.